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Don Soroche, personaje creado por Pablo Tréboles.
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"Ilaló estaba tan triste por lo ocurrido que se encerró en un sueño muy profundo y nunca más despertó, algunos dicen que murió hace años, pero los Pumamakis me han contado que aún vive, solo que no quiere despertar porque siente que así dormida en forma de cerro hace compañía a su amado Paxi…"
Con la participación de Don Soroche,
personificado por Pablo Tréboles de Crónicas del caminante,
comenzamos el Conversatorio Volcán Cotopaxi, el miércoles 04 de
diciembre de 2019. Él contó a los asistentes la leyenda "De los
amores prohibidos de los Andes", la historia de tres montañas
conocidas: Mama Ilaló, Apu Unguí, Apu Cotopaxi, y cómo éste último perdió su
cabeza.
A
través de la palabra, Pablo Tréboles dio vida a las montañas y sus historias,
en nuestra primera temporada del proyecto FORUMountain, que abordó las
cinco altas montañas del Ecuador.
Este
conversatorio se organizó en conjunto con Yanasacha Warmis, la primera
agrupación de montañismo en el Ecuador, específicamente de mujeres, liderado
por Margarita Cajo. Tomando en cuenta el nombre Yanasacha, la pared
negra del Cotopaxi, invitamos a Margarita con su agrupación para que se unan a
este proyecto.
Margarita
destacó la importancia de la mujer en el montañismo, mencionó las cumbres
realizadas en el tiempo que llevan trabajando con la agrupación, los proyectos
que han ejecutado con otras instituciones, las capacitaciones recibidas, las
reuniones periódicas establecidas, permitiendo que más mujeres se interesen por
ingresar a Yanasacha Warmis. Además, también acotó que se han sumado hombres,
como ella los llamó los "Caris". Margarita dio inicio al conversatorio.
La
actividad fue moderada por Juan Carlos Veloz, coordinador de MONTEcuador,
quien organizó dos bloques con los expertos invitados.
El
primer bloque, Historia y montañismo, se conformó con los expertos, Patricio Castro, montañista, docente y guía
local; Belisario Chiriboga, quien formó parte de la primera expedición que
descendió al cráter del volcán Cotopaxi en 1979.
Patricio Castro, explicó sobre los hechos más relevantes de este volcán, como fueron las primeras ascensiones y un resumen de las principales erupciones.
Comentó que Mulaló es la
población más cercana al volcán Cotopaxi. Patricio es oriundo de esta parroquia
y ha investigado sobre personajes ilustres que llegaron al Cotopaxi. Mencionó que los primeros ascensos se hacían
por la ruta de Mulaló, hacia el Morurco (montaña que queda junto al Cotopaxi),
y ascendían por la cara sur. Es así, que el 28 de noviembre de 1872, Wilhelm
Reiss (alemán) y Ángel Escobar (colombiano), lograron la cumbre suroeste y
observaron el cráter por primera vez.
Sin embargo, en 1877 Teodoro
Wolf (alemán), alcanzó el punto más alto del volcán, es decir, la cumbre que
actualmente conocemos. Wolf fue catedrático de Geología de la Universidad de
Quito y estuvo acompañado por uno de sus alumnos ecuatorianos, Alejandro
Sandoval. Estos dos personajes realizaron su ascensión pocos meses después de
la gran erupción de 1877. La ruta que tomaron partió de la laguna de
Limpiopungo y atravesó una corriente de lava denominada Yanasacha, ubicada en el
sector noroeste del Cotopaxi. Otro hecho importante que recalcó, fue el ascenso
de Edward Whymper, el 18 de febrero de 1880 al medio día.
Continuamos
con Belisario Chiriboga, montañista y expedicionario, perteneció
al Grupo de Ascensionismo del Colegio San Gabriel.

Belisario
habló sobre el descenso al cráter del volcán Cotopaxi en el año de 1979. Es
importante mencionar que, este 2019 se celebran 40 años de esta gloriosa
expedición. Comentó que el líder fue el
español César Pérez de Tudela, quien llegó al país en busca de más personas que
apoyaran la expedición. Además, dio detalles de cómo fue el ascenso, el
campamento que tuvieron que montar cerca del cráter, los implementos utilizados
para el descenso, que, en 1979 se manejaban unos sistemas de anclajes para
recuperar a personas que pudieran estar en la parte inferior.
Ese mismo sistema
servía para extraerlas desde el fondo del cráter. Mencionó también, unos datos
curiosos, las máscaras que ocuparon para estar dentro del cráter, y las cuerdas
para el descenso y ascenso.
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Archivo fotográfico de Belisario Chiriboga, sobre el descenso al cráter del Cotopaxi, en 1979. |
El
reportaje sobre el descenso al cráter del imponente Cotopaxi, fue uno de los
más importantes que se realizó en 1979. A continuación, compartimos más
detalles.
“(...)
Es que al menos uno —o unos pocos— de los miles de visitantes que alcanzaron la
cima del Cotopaxi en las pasadas décadas debía dejarse seducir por esa enorme
boca abierta al infinito. La hazaña se realizó el 26 de noviembre de 1979 y
estuvo al mando del alpinista español César Pérez de Tudela. El equipo lo
conformaron, además del líder, un camarógrafo de Televisión Española y seis
jóvenes andinistas ecuatorianos de no más de 25 años de edad. La expedición fue
transmitida por el programa 300 millones en varios países de habla hispana, y
dio pie a un tomo de la colección Grandes expediciones, de la editorial
Everest. Solo hace falta conocer el título de los otros dos tomos publicados
—Expedición al Polo Norte y Expedición al Everest— para dimensionar cuán
importante era esta empresa en el círculo de las grandes aventuras
contemporáneas". [1]
El
segundo bloque, Turismo y Aventura, lo conformó Roberto Gutiérrez,
gerente general Petzl Ecuador, guía de montaña ASEGUIM y UIAGM; Darwin Israel
Miranda, montañistas y downhillero de Latacunga.
Roberto Gutiérrez inició este bloque y habló sobre gestión de riesgos en montaña, desde la visión de los guías acreditados de montaña en Ecuador. Explicó que, para prevenir accidentes se debe planificar en base a riesgos, por esta razón, "3x3' es una metodología de reducción elemental de riesgos de "Werner Munter", muy utilizado en asociaciones de guías de montaña y clubes. Además, está oficialmente reconocido y recomendado por la UIAGM y la UIAA, y es la base para los programas de formación de avalanchas en todas las organizaciones de montaña en los Alpes.
En las imágenes encontrarán un resumen de
esta metodología.
Dio a conocer al público herramientas para
analizar la meteorología, por ejemplo, Forecast:
También
mencionó algunos tips de seguridad que compartimos a continuación:
- Salir
a la montaña con el equipo necesario.- Siempre revisar las condiciones de la montaña.
- Informar a que montaña vamos, itinerario, entre otros detalles.
- Contar con los permisos correspondientes de ingreso a la reserva.
- Contar con una adecuada preparación técnica.
- Siempre contar con un Guía Certificado.
Para finalizar este bloque y el
conversatorio, Juan Carlos Veloz acotó que el volcán Cotopaxi
ha sido clave para la práctica de deportes extremos, a más del montañismo
clásico. Por ejemplo, en la modalidad de Speed Climbing, el récord de ascenso y descenso desde
el refugio a la cumbre y viceversa lo tiene Karl Egloff,
atleta de montaña, quien cuenta con varios récords en esta modalidad, y el 12
de diciembre del 2012 puso una marca de 1 hora y 37 minutos.
Dani Sandoval
también impuso su marca en ascender y descender, desde el ingreso norte del
Parque Nacional a la cumbre y regresar nuevamente en 7 horas 30 minutos.
Además, en el 2014 un grupo subió a la cumbre de la forma habitual, pero el descenso lo hizo en parapente, lamentablemente no hay mucha información de esta aventura.
Y en este año, se corrió la Cotopaxi Sky Race, que tuvo su primera válida en el
volcán en modalidad de ascenso rápido a la cumbre desde el refugio. Por este
motivo, fue indispensable invitar a Darwin Israel Miranda, un latacungueño
que practica bicicleta desde niño y cumplió el sueño de su vida, descender
desde la cumbre del volcán Cotopaxi en su bicicleta de downhill.
'Guadaña", como es conocido en el medio de la aventura y los deportes,
contó emocionado como fue cumplir esta hazaña, desde la planificación, hasta la
puesta en marcha de su proyecto.
Darwin
bajó de la cumbre del Cotopaxi en su bicicleta en enero del presente año, en un
tiempo récord de 27 minutos y fue el inicio para que otras montañas del Ecuador
fueran incluidas en su meta para los próximos años. No faltó mucho, para que
Darwin logre el descenso de la cumbre del Cayambe, el pasado noviembre.
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"Guadaña", descendiendo de la cumbre del Cotopaxi en bicicleta, el 10 de enero del presente año. |
Para cerrar el conversatorio se realizó la
entrega de certificados a los expertos por su aporte en la primera temporada
del proyecto FORUMountain.
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De izquierda a derecha: Pablo Tréboles, Patricio Castro, Darwin Miranda, Juan Carlos Veloz, Roberto Gutiérrez,
Belisario Chiriboga.
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Expositores, organizadores y parte del público que nos acompañó, en el Hostal de la Mancha. |
[1]
Información tomada de: https://labarraespaciadora.com/…/memorias-del-volcan-toma-…/
Fuente:
VELOZ J, PROAÑO T, 2019. Quito, Ecuador.
ANEXOS
RESEÑAS EXPERTOS
ROBERTO GUTIÉRREZ
Gerente de Petzl Ecuador y Presidente de
Acceso Vertical Work & Rescue.
Instructor de alta montaña, de la Escuela
Provisional de Alta Montaña.
Guía de montaña ASEGUIM (Asociación
Ecuatoriana de Guías de Montaña).
Guía de montaña UIAGM ((Unión
Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña).
Especializado en Gestión de Riesgos y
Emergencias en la Universidad Internacional del Ecuador.
BELISARIO CHIRIBOGA
Montañista y expedicionario, perteneció al Grupo de Ascencionismo del Colegio San Gabriel.
MARGARITA CAJO
Creadora y líder del proyecto "Yanasacha Warmis", primer grupo organizado de
mujeres ecuatorianas amantes de las montañas y el senderismo.
DARWIN MIRANDA
Más conocido como "Guadaña",
joven de 28 años de la cuidad de Latacunga, quien el jueves 10 de enero del
presente año, cumplió uno de los retos más importante de su carrera, descendió
desde la cumbre del imponente Cotopaxi, hasta la Laguna de Limpiopungo en un
tiempo récord de 27 minutos.
PATRICIO CASTRO
Morador de la parroquia de Mulaló, el sitio habitado más cercano al volcán Cotopaxi.
LEYENDA
"DE LOS AMORES PROHIBIDOS DE LOS ANDES"
Por Pablo Tréboles de Crónicas del Caminante.
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Foto: Juan Carlos Veloz
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Mucho hemos escuchado hablar de
la relación tormentosa de la Mama Tungurahua, el Taita Chimborazo y el joven
Capacurco, en donde incluso, el Carihuairazo estuvo de metido en la conocida
disputa entre el cerro más alto y el cerro más hermoso del Ecuador.
Pero mis amigos, los Andes están
llenos de historias de amor, y muchos de esos amores son como el título de esta
narración, PELIGROSOS, pues si bien para nuestros antepasados las montañas
estaban llenas de magia, implicaba también que estaban vivas y en aquellos
tiempos estos gigantes de roca y hielo caminaban con forma humana por los
valles, no en vano decimos los que sabemos qué; los cerros no son solo cerros.
Pero bueno, en esta ocasión les quiero contar la historia de amor peligroso
entre tres cerros muy conocidos por nosotros: La Mama Ilaló, El Apu Unguí y el
Apu Cotopaxi.
Hace mucho tiempo y esto me
contaron los árboles de Pumamaki que viven en el bosque del cerro Ilaló, pues
son muy viejos y saben muchas historias como estas, aquí entre nosotros, ellos
las guardan en sus hojas, debe ser por eso que los abuelos dicen que las hojas
de Pumamaki son buenas para el mal de amores, pero está bien, dejemos de darnos
vueltas y comencemos por fin con la historia.
Hace mucho tiempo cuando los
árboles apenas estaban sacando sus primeros brotes de hojas y las aves apenas
estaban aprendiendo a cantar, una hermosa joven caminaba por las praderas
buscando taxos para comer y esparcir sus semillas, la joven se llamaba Ilaló,
siempre adornaba su cabello con pequeñas orquídeas blancas y con otras flores
también blancas, pues en las noches estas flores atraían a los murciélagos, animalitos
que a la joven le gustaba mucho acariciar y admirar. Dicen los Pumamakis que la
joven era muy bonita, con cabello negro y largo, ojos de color café y una
sonrisa tan radiante como la sonrisa de la luna. A Ilaló le gustaba jugar a
perseguir a los conejos y a las musarañas y cuando lograba atrapar a una de
esas criaturas les atacaba con muchas (Besos si quieren ser españolizados),
pues la muchacha les tenía mucho cariño a todos los animalitos que vivan libres
en los montes.
Cerca de donde vivía Ilaló vivía
un muchacho que siempre usaba un poncho blanco, su nombre era Paxi, los
Pumamakis no recuerdan el significado de ese nombre, pero dicen que era un
muchacho muy fuerte y que el Inti le había encomendado la tarea de cuidar de
los venados, y él, cumpliendo su tarea caminaba grandes distancias cuidando que
los venados no fueran atacados por aquel ser que en esos tiempos merodeaba por
los páramos, el horrible Supay, quien una vez ya había secuestrado a la
princesa Yaku, y si no fuera por la valentía del cóndor Mashku nunca se hubiera
logrado recuperar a la princesa y el mundo se hubiera secado. En ese tiempo
Mashku había desaparecido junto a Sumag y ni el mismo Pachacamak sabía de su
paradero, por lo menos eran tiempos de paz y era verano, así que Supay no
molestaba mucho.
Paxi en sus largas caminatas
conoció a Ilaló y enseguida se enamoró, Paxi además era poeta y solía
escribirle a Ilaló hermosas composiciones y hacía que Huaira se las cantara,
pero Paxi no era el único que estaba perdidamente enamorado de Ilaló, o más
bien, peligrosamente enamorado, pues otro joven más pequeño y no tan fuerte
estaba de verdad peligrosamente enamorado de la joven Ilaló.
Un día los dos jóvenes Paxi y
Unguí se habían encontrado y habían discutido muy fuerte casi al punto de darse
de trompones según cuentan los Pumamakis, pero antes de que se iniciara la
pelea apareció un Búho, quien era muy sabio y les dijo que dos muchachos no
debían arreglar los problemas de esa manera, que mejor fueran más Caris, es
decir, más hombres y lo resolvieran con un encuentro, un duelo de relámpagos,
los jóvenes se quedaron pensando y decidieron que era una buena idea,
estrecharon sus manos y acordaron que aquel que lanzara el relámpago más fuerte
sería el ganador y se quedaría con el amor de Ilaló, y el perdedor debería
retroceder y nunca más molestar a la joven. En eso quedaron. El encuentro sería
al día siguiente, al atardecer.
El búho había contado a todos
los animales del encuentro y hasta el sol tardó un poco más en ir a dormir para
ver el enfrentamiento. La luna salió más temprano para poder observar el duelo,
todos estaban pendientes del duelo de relámpagos, primero era el turno de
Unguí, su relámpago fue fuerte, los venados, los conejos y las aves se
espantaron, cuando dejó de tronar dijo –Haber Paxi, veamos si me puedes ganar-
de una forma muy altanera, entonces Paxi dio un paso al frente, vio a todas las
criaturas que se encontraban reunidas y pensando en su Ilaló, cerró los ojos y
dio un solo aplauso con sus manos y el cielo y en la tierra se estremecieron,
pues de ellas salió un fuerte estruendo, no solo los animales se espantaron,
también los humanos. Tan fuerte fue el relámpago de Paxi que la tierra tembló y
todos los que estaban reunidos salieron corriendo buscando donde refugiarse.
Era claro quién era el ganador,
ambos jóvenes estrecharon sus manos como Caris y se marcharon, Paxi fue donde
Ilaló para pasar la noche con ella como el victorioso y el perdedor Ungui
regresaba a su prado prometiendo no volver a molestarlos. Ilaló estaba muy
feliz de que Paxi hubiera sido el ganador, ella estaba muy enamorada del
muchacho y cuando lo recibió en su casa lo hizo con un lindo collar de yute,
con una piedra de obsidiana tan negra que combinaba a la perfección con el poncho
blanco que el muchacho usaba.
Pasó un tiempo y de Unguí no se
sabía nada, hasta que llegó el inicio del invierno, Pachacamak había ordenado
por seguridad de sus hijos que todos los animales se refugiaran apenas vieran
nubes negras, que algunas aves migraran hacia el norte temporalmente y que los
Apus tomaran forma de cerros, todo esto como estrategia para prepararse a la
llegada de Supay, pues en esos días eran cuando ese ser malvado hacia de las
suyas, con los Apus convertidos en cerros sería más fácil que el cóndor Mashku,
si fuera necesario, pudiera posarse sobre ellos para encontrar a Supay. Los
hijos de Pachacamak obedecieron todo lo que había dicho el Jatuntaita.
Paxi tomó su forma de cerro,
convirtiéndose en un enorme nevado pero conservando su obsidiana en la mitad de
su cuello, Ilaló tomo la forma de un cerro más pequeño con un bosque de
Pumamakis y de orquídeas blancas, Unguí tomo la forma de un cerro casi del
mismo tamaño de Ilaló pero en su cumbre le adornaba un pajonal, y cuando cayó
la noche Unguí volvió a tomar su forma humana y aprovechando que las nubes
cubrían a Killa y que los animales estaban escondidos y nadie miraba se
desplazó acercándose a Paxi, con sus poderes de Apu creció hasta llegar a la
altura del cuello del nevado, fabricó rápidamente un rayo, sin piedad y
cobardemente aprovechando el sueño de Paxi le corto la cabeza. La cabeza de
Paxi cayó por su espalda hacia el sur quedándose muy cerca del cuerpo inerte
del pobre Paxi, del cuello degollado le empezó a salir lava y una enorme erupción
de vapor y ceniza hizo de la noche más oscura aún. Unguí, al ver eso escapó
rápidamente y volvió a tomar su forma de cerro como si nada hubiera pasado, el
estruendo fue tan fuerte que obligó a despertar a todos los demás Apus,
incluyendo a Ilaló que dormía frente con frente a Paxi, al verlo degollado y
sangrando lava, empezó a llorar de rabia pues sospechaba la traición de la cual
su amado había sido víctima, tanta era su rabia que se convirtió nuevamente en
cerro y empezó a llorar lava y a arrojar rocas con furia.
Huaira al escuchar el alboroto
de los humanos y los animales sopló con fuerza para despejar el cielo de las
nubes y el vapor, de esa forma Killa y Pachacamak pudieron ver al cuerpo muerto
de Paxi aún convertido en cerro con una brillante piedra negra más abajo del
corte.
-¡Quién ha hecho esto!- grito el
Jatuntaita -¿Acaso Supay ha regresado?- continuó con lágrimas en sus ojos, un
rayo sonó fuerte en el cielo y se vio a Mashku llegar volando alrededor de Paxi
y luego se acercó a Pachacamak.
-Padre, he descubierto una pista
del asesino de Paxi y me temo que es una mala noticia- Dijo Mashku muy enojado,
pues Paxi era gran amigo del cóndor, -Jatuntaita todos los Apus despertaron de
su sueño por el fuerte estruendo de la muerte de Paxi, todos menos uno -volvió
a decir Mashku, Pachacamak miró a Unguí que aún permanecía transformado en
cerro, se acercó a Unguí y sin despertarlo lo golpeó tres veces con su bastón,
convirtiéndolo en cerro para siempre, como castigo por traicionar vilmente a su
hermano.
Pasó el tiempo, el cuerpo de
Paxi dejó de sangrar lava y el vapor se disipó, los humanos miraron al cerro y
al corte que había sobre su cabeza justo en el cuello, cuello en Kichwa se dice
Coto, así que lo nombraron Cotopaxi, su cabeza degollada quedó en su espalda
formando un cerro de rocoso, los humanos lo llamaron Morourco, y justo sobre su
poncho blanco lo que hoy en día es glaciar aún se puede ver la obsidiana tan
negra como el cielo nocturno que Ilaló le había regalado, a esa piedra negra
que resalta entre la nieve los humanos la llamaron Yanasacha, que significa
justamente eso, piedra negra.
Ilaló estaba tan triste por lo
ocurrido que se encerró en un sueño muy profundo y nunca más despertó, algunos
dicen que murió hace años, pero los Pumamakis me han contado que aún vive, solo
que no quiere despertar porque siente que así dormida en forma de cerro hace
compañía a su amado Paxi.
Dicen que todo regresa a la
tierra y hace unos años un poco de esperanza y miedo se sintió entre el mundo
de los Apus, pues Paxi de la nada empezó a lanzar vapor, demostrando que aún
vive y que lucha por despertar para volver a ver a su amada Ilaló,
curiosamente, y esto no es invento ni leyenda sino realidad, pues yo mismo tuve
la oportunidad de verlo, cuando el Cotopaxi inició su actividad volcánica, fui
a caminar por el Ilaló, fui al bosque para dirigirme a los antiguos ojos de
agua del cerro, encontré que en el lugar había más agua que nunca, lo curioso
era que esa agua estaba hirviendo, pienso que ambos cerros se comunicaron
diciendo, vamos a dormir un poco más amor.
Los invitamos a visitar el blog de Crónicas del caminante:
https://pablotreboles4hoja.wixsite.com/misitio
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